Emprender no es suficiente

Emprender no es suficiente, hay que querer. No basta con una idea, no basta con tener dinero, no basta con querer triunfar, no basta con querer demostrar, no basta con no tener otro camino que seguir, no basta con tener ilusión, no basta con tener conocimientos, no basta con tener una oportunidad, lo principal, lo más importante es QUERER, y es que bien sabio es el refrán que dice «querer es poder».

Emprender

A lo largo de mi vida, y no hablo sólo en mi vida profesional, he visto como influye a la hora de montar un negocio el factor «querer». Este factor, virtud, condición o como quieras llamarlo viene a significar voluntad, tener pre-disposición, predisposición a luchar, a aguantar, a sacrificar, a trabajar, a disfrutar.

A la hora de emprender, has de querer dedicar parte de tu vida a ese negocio porque te va a exigir tiempo de tu día a día que podrías dedicar a otros «quehaceres». Comenzar una actividad por tu cuenta significa que los primeros tiempos no vas a cobrar una nómina, significa que vas a descubrir que no lo sabes todo sobre cómo funciona un negocio y, además, también vas a descubrir que sobre tu actividad te quedán miles de cosas por aprender y siempre habrá más por aprender.

Estar al frente de tu negocio significa que has de saber tratar a las personas, no sólo a aquellas que son tus clientes sino a toda persona que interactúa contigo, por que el que vende papel por ejemplo, ante todo es persona, pero además, puede hablar bien de ti, puede hablar mal o puede no hablar. Y tú, que montas tu negocio, también eres persona, una persona con sentimientos, una persona con virtudes, una persona con defectos, una persona que un día se levanta con el pie derecho y otro día con el pie torzido. Por lo tanto, es muy importante, fundamental, que te conozcas a ti en todas tus dimensiones para poder adelantarte a tus propios actos. Con esto quiero decir, que si sabes que te has levantado de mal humor y vas a estar con ese humor de perros todo el día, has de saber también cómo deshacerte de ese mal humor, no sé, quizás debas ir al gimnasio, quizás debas ponerte música relajante, quizás debas de llamar a esa persona que te saca una sonrisa al oír su voz. A eso me refiero cuando digo que has de conocerte, tienes que conocer tus puntos fuertes para usarlos y conocer tus puntos débiles para maquillarlos o mejorarlos todo lo que puedas.

Estar al frente de tu negocio significa que no lo sabes todo y alguna vez te equivoques. Cuando ocurra esto has de analizar el porqué te has equivocado, lo más normal es que te haya faltado concentración o quizás desconocimiento ¿Qué hacemos cuando fallamos con un cliente? Es muy fácil, arreglar el error. Hemos de hacernos responsables de nuestro acto, arreglarlo y pedir disculpas.

Estar al frente de un negocio significa responsabilidad y ésta a veces pesa y nos pesa más cuando además en lo personal no nos va bien y «buffff, dónde me he metido, esto no funciona, no puedo más». Esta situación es normal, porque recuerdo, somos personas. En estas ocasiones recomiendo cerrar esa tarde, esa mañana e irnos  a hacer algo que nos ocupe la mente, que nos distraiga por completo, a mi, por ejemplo, me encanta cocinar y cuando cocino no pienso en nada más. Nos olvidamos del negocio hasta el día siguiente, cuando nos despertemos veremos las cosas de forma diferente.

Y no hablo de dinero, porque con dinero sólo tampoco es suficiente, si no lo tienes has de buscarlo, en el banco, en un inversor privado, en alguna asociación, en la familia, en las personas amigas, trabajando en dos trabajos (esto puede sonar irónico, lo sé), reduciendo gastos inciales, empezando a menor escala. Busca.

Como podéis ver para afrontar todo esto, para afrontar, un mal día, una mala racha, unos meses sin cobrar, otros meses cobrando algo…, para enfrentarnos a nuestra propia persona, a nuestros defectos, para enfrentarnos al trabajo, a las personas, a ver la realidad del negocio, para todo eso no vale con tener una idea, hay que tener voluntad, hay que querer hacer realidad la idea.

No hay nada como dedicar el tiempo a lo que te gusta hacer, no hay nada como un «gracias» de un cliente, no hay nada como la satisfacción de un trabajo bien hecho, no hay nada como la satisfacción de decirte «mira lo que he conseguido hacer».

Ahora, también puede ser que tengas todas las estrellas a tu favor, tengas una idea y te montes en el dólar sin tener que esforzarte, si es así por favor mándame la receta te lo agradeceré.

Un consejo más: canta, ríe, baila, grita, ama, ríe. No te obceques, no te encuadres y mirá más allá.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

A %d blogueros les gusta esto: