Emprender, una bonita experiencia.

Hoy fuí a contar mi experiencia (dentro del programa Emekin) a un grupo de mujeres que tienen en mente montar su propio negocio. No sólo cuento mi experiencia, intento aportar consejos basados en lo que he vivido y en lo que veo en las demás personas que emprenden, a qué dificultades te puedes enfrentar, qué satisfacciones puedes llegar a tener, cómo gestionar la caja diaria, en qué erramos y cómo buscamos una solución para el error cometido, como trabajar en equipo… La verdad es que muchas veces, cuando veo a esas personas con sus miedos me hacen recordar lo que yo viví hace diez años, los mismos miedos, las mismas ganas, la mima ilusión.

Emprender

En mi caso, por ejemplo, yo tenía claro que no quería emprender sola, tenía miedo a enfrentarme a algo tan grande yo sola, así que busqué a quien me acompañara en este camino y encontré a mi hermana Nuria y a mi amiga Marian. Comenzamos juntas, las tres, y teníamos claro que, al empezar de cero, sin ningún cliente en cartera ni nada, no queríamos endeudarnos por que ¿Y si no conseguimos clientes? ¿Y si no podemos hacer frente al préstamo? Así que apostamos nuestros ahorros en esta aventura y, hoy por hoy, doy gracias a Dios por que parece ser que fué una buena inversión.

Por otro lado, a la hora de montar un negocio la situación personal de cada una era y es diferente. Así, por ejemplo, en nuestro caso, nos pilló la crisis de por medio, y a pesar de que la empresa funcionaba, de que teníamos un sueldo, yo tuve que empezar a trabajar el fin de semana para poder llegar a fin de mes (porque mi vida personal cambió), mi hermana, por circunstancias personales tuvo que alejarse de la empresa y Marian, con su situación personal, lo que la empresa le aportaba le era suficiente. Hoy por hoy los fines de semana ya no trabajo, mi hermana encamina su vida hacia otro rumbo y Marian sigue conmigo, formando un equipo del que estoy orgullosa. Como véis, hubo un momento crítico en el que tuvimos que decidir qué hacer, aguantar y seguir para adelante, trabajar desde casa, bajar la persiana… Nuestra decisión fué que nos gusta lo que hacemos y que apostábamos por esta empresa, por que creemos en ella. Esta apuesta la hemos ganado.

Por lo tanto, has de creer en ti y en lo que haces para poder emprender, no puedes dudar, has de saber que puedes fallar pero que si lo haces deberás corregir ese fallo, has de saber que puedes hacer tu trabajo, que cuando te enfrentes a algo nuevo estudiarás cómo hacerlo, has de saber tratar con las personas por que son eso, personas, como tú, con sus días buenos, con sus días malos, con sus defectos, con sus virtudes. Has de aprender a conocerte para poder saber cómo actuar en determinados casos, saber que si te has levantado con el pie izquierdo los demás no tienen la culpa, saber qué es lo que te relaja para momentos de presión, saber cuando no puedes más y saber cuando puedes dar algo más. Y por su puesto, hay que trabajar, y eso implica todo, hacer las cosas bien, cumplir plazos, dialogar con las personas que son tus clientes, tus proveedores, saber rectificar…  Siempre digo, que a pesar de haber tenido que luchar, hemos tenido suerte, mucha suerte, por que los clientes y las clientas vienen a nosotras, pero siempre digo lo mismo, la suerte se trabaja.

Hoy me han hecho una pregunta que me ha gustado mucho ¿Hay que tener alguna cualidad para emprender? Mi respuesta es que NO, sólo hay que querer.

Tienes que crear algo que dé valor y para que dé valor, primero has de darte valor a ti misma, a ti mismo, sigue formándote, sigue aprendiendo, sigue desarrollándote, valórate. Díficilmente si no te valoras  lo harán los demás.

Otros consejos que suelo decir son:

  • Que en la empresa se vaya formando una reserva de dinero para aguantar X meses por si las cosas vienen mal dadas, que no se tenga que cerrar la persiana de un día para otro, que puedas aguantar X tiempo para decidir qué hacer.
  • Que no se cuente con el dinero de las subvenciones para decidir si montar un negocio o no, la subvención te la pueden dar o no, si te la dan mejor y si no te la dan que puedas seguir funcionando.
  • Que no tengan vergüenza en preguntar a su asesoría cualquier pregunta: yo sé de mi negocio, no tengo ni idea de psicología, de cómo vender o de cualquier otra cosa, es normal ese desconocimiento y además para eso pagan una cuota.
  • Que no se endeuden si no es realmente necesario
  • Que lleven un control de los ingresos diarios y de los gastos (depende de la actividad puede ser control diario, semanal, mensual…)
  • Que pidan en la asesoría que les expliquen bien lo del IVA, por que el IVA no es nuestro, es de Hacienda, si al hacer la declaración nos queda IVA a nuestro favor mejor, pero que reserven ese IVA para Hacienda.
  • Que tengan paciencia, que no quieran ganar mucho dinero de la noche a la mañana.
  • Cuando hay un problema que no se asusten, que lo estudien y que vean posibles soluciones.
  • Y sobre todo, que no pierdan esa ilusión de poder trabajar en lo que les gusta, que cuando haces las cosas con ganas, con ilusión, todo es más fácil, incluso ver soluciones a posibles obstáculos, y el esfuerzo parece mínimo cuando en realidad es grande.

Por ahora, no se me ocurre nada más. Si estás pensando en montar tu negocio no pienses que es una locura, porque aunque así lo sea, la locura es felicidad, y personas locas en este mundo hay unas cuantas, empezando por mi, y yo, soy feliz.

Suerte y ánimo 🙂

By 3efe

P.D. Recordad que este es mi punto de vista, no es ciencia exacta.

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